Juanito Negociante le puso todo a su empresa donde hacía las mejores limonadas del país. Era un negocio próspero.  Negociante planificaba expandir su negocio y llevar sus limonadas a otras regiones.  Decidió poner un letrero anunciando una plaza disponible y así fue como María Empleada, una señora muy gentil de 60 años comenzó a trabajar para Negociante.  La expansión de limonadas en otras regiones resultó ser un éxito y cada día llegaban más personas al puesto principal.  Así comenzó a trabajar Carmen Empleada, una joven de 22, muy guapa quien en poco tiempo y por sus dotes de liderazgo y responsabilidad, ascendió a supervisora del local.  María Empleada, no estaba conforme con el ascenso de Carmen Empleada  y no podía entender por qué no había sido ella la que ascendió de puesto.  Notaba que Carmen era coqueta con Juanito Negociante y era invitada a eventos fuera del trabajo.  Un mal día, Negociante despidió a María.  La verdad era que de tanta competencia en puestos de limonada que habían surgido, los ingresos  disminuyeron.

 María, furiosa recurrió a su abogado y se querelló contra Negociante por despido injustificado, además de alegar discrimen por razón de edad.  Negociante abatido busco ayuda legal, por primera vez desde que inició el negocio.  Como resultado de la querella en su contra, le impusieron una Sentencia que le ordenaba pagar $100,000.00, más costas y honorarios de abogado.  Para colmo seguían abriendo puestos de limonada que usaban casi su mismo nombre y el logo que con tanto esfuerzo preparó.  En desconocimiento de sus derechos, Juanito Negociante perdió su inversión y tuvo que cerrar su empresa.

¡Emprender es una idea genial!  Hacerlo sin consultar con tu abogada, no es tan genial.  Constantemente atiendo empresarios que hasta hoy, he podido clasificar en dos grandes grupos: los que ya han emprendido sin consultar sus decisiones y más tarde enfrentan las consecuencias, y los que no reconocen la necesidad de sus consultar sus estrategias y movimientos de negocio con un abogado.  El primer grupo es el que generalmente llega lacerado y con la necesidad de soluciones, en lugar de prevenciones.  El segundo grupo por desconocimiento o por falta de recursos, va en camino a convertirse en parte del primero.

Ningún emprendedor, negociante o pensador creativo, como me gusta llamarles, debe arriesgar su tiempo, esfuerzo y en ocasiones hasta los ahorros de toda su vida, para lanzar un negocio que no protegerán.  Es sencillo, el riesgo de perder el negocio es mucho mayor que el riesgo al invertir en asegurarlo.  Sin embargo, por la cantidad de ajustes y los costos del arranque, muchos escogen restarle prioridad a la “legalidad” del negocio y correr a ver resultados.

Te comparto 3 lecciones para emprender de forma segura y por supuesto… LEGAL:

  1. Cuando desconoces los derechos que te asisten como emprendedor, te has negado la mitad de los recursos a tu favor para crecer y solidificarte.
  2. Lo que no ocurre en 3 años productivos, ocurre en un mes de mala administración. Si no tomaste provisiones por adelantado, es probable que carezcas de recursos de última hora.  Si tienes el beneficio de una solución, será más costoso en tiempo, recursos y dinero.
  3. Creer que sabes TODO sobre tu negocio, no se relaciona con saber TODO SOBRE negocios. Las empresas exitosas reúnen una característica que discutiremos en otro artículo, pero que es necesario mencionar: delegan en quien sabe.

Sin lugar a dudas: Protege tu inversión.

Te invito a que consideres todos los beneficios de consultar tus decisiones de negocio con tu abogada y te lances a mantener tus derechos, a tu alcance.

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