Las situaciones legales rodean cada aspecto de nuestras vidas, desde el nacimiento hasta la muerte. En algún momento de tu vida, necesitarás un abogado.  Esto es casi tan seguro como que necesitarás atender tu salud con un médico. Ya sea para trámites notariales o para representación legal, en algún momento necesitarás un abogado de confianza.  Evita que llegue el momento y no estés preparado.

Aquí te presento 3 razones por las que debes tener un abogado de confianza:

  1. Preparación: Contar con un abogado de confianza, aunque no lo necesites de inmediato, te garantiza descansar en la certeza de que, llegado el momento de necesitar asistencia legal, contarás con alguien a quien ya conoces y que te conoce a ti. En casos criminales en los que hay arrestos, por ejemplo, terminan siendo los familiares quienes buscan abogado. En casos como este,  no tendrás el tiempo ni la facilidad de escoger.

Te daré un “tip”: Haz una búsqueda en internet, conoce tus alternativas, lee sobre tus candidatos y mantén siempre cerca su información de contacto.  Llámale o consúltale tus dudas, las áreas del derecho que trabaja y un estimado de sus honorarios.

Cuando me encuentro con personas que no sabían de mi práctica legal, siempre me dicen: AH pues ya lo sé, por si lo necesito.  ¡Haz tu elección!

  1. Confianza: El abogado es la persona capacitada para representarte legalmente. En muchos casos la familia, la propiedad y hasta la vida o la libertad de una persona está en las manos de un abogado.  Por esto esa relación debe fluir en confianza.

Por otra parte, la representación adecuada, requiere que el abogado conozca información personal tuya, alguna puede ser sensitiva, confidencial y en ocasiones hasta vergonzosa.  Para que puedas sentirte cómodo al contarle tus situaciones, al pedirle o exigirle, debe existir una relación de respeto y confianza.

Te daré un “tip test”: Cuando te reúnas por primera vez con tu abogado, evalúa:

  1. Si lograron sentirse cómodos en la conversación;
  2. Si lograste sentir que sus conocimientos y áreas de práctica son apropiados a tu caso;
  3. Si su accesibilidad cumple con tus expectativas;
  4. Si está interesada o interesado en tu caso, si reacciona positivamente a tus solicitudes;

Si la contestación es afirmativa, haz encontrado a tu abogada, o abogado de confianza.

Confiar en tu abogado te permitirá hablarle con franqueza, pedirle que te explique lo que no entiendes y de seguro sentirás  está de tu lado, y que representa tus mejores intereses.

  1. Costos: No estar preparado financieramente para la eventualidad de necesitar un abogado, es un error. Una pluma rota en la casa, puede requerir un plomero, un corto circuito, un electricista y una demanda, un abogado. Debes estar preparado económicamente para costear un abogado. En los casos criminales, si no tienes o no puedes costear uno, el estado lo provee.  Pero en todos los demás casos, te toca. Si te preparas para una eventualidad el dinero no tiene por qué ser un problema.

Los abogados tienen la libertad de poner sus precios de acuerdo a su experiencia, la complejidad del caso, la magnitud de la controversia o la acción que se requiera para trabajarla, entre otros aspectos.  Es incorrecto concluir que un abogado por cobrar más, hará mejor trabajo, o por cobrar menos, lo hará mal.  Asegúrate que los honorarios que cobra el abogado que escoges, sean cónsonos a tu capacidad para pagarlo. Así evitarás deudas que no puedes pagar.

Siempre ten en cuenta que es preferible mantener un contrato escrito con tu abogada o abogado que establezca los términos, deberes y responsabilidades de cada uno. Que incluye y q no incluye la representación, quien, cuanto, cómo y en qué forma se pagará. Cuentas claras… ya sabemos.

Te daré un “tip”: Ten unos ahorritos para emergencias de este tipo y al consultarte con un abogado o abogada siempre pregunta, que es un contrato contingente.

Te invito a que consideres todos los beneficios de tener un abogado de confianza y te lances a mantener tus derechos, a tu alcance.

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