“Licen, le renté hace 2 meses y le he pagado bien

Se rompió la pluma y no la quiere arreglar. 

No firme ningún papel porque tengo palabra de hombre”

El contrato es un acuerdo entre partes capaces, en el que se estipula la voluntad de las mismas de manera escrita o verbal, y mediante el cual se obligan a comportarse de cierta manera.  Son más comunes de lo que piensas.  Nos rodean a toda hora y en todo momento.  Algunos son más formales que otros, pero si contienen los elementos necesarios, son contratos.  Para que un contrato nazca es necesario que tenga 3 elementos:

  1. Consentimiento – Las partes que acuerdan tienen que estar de acuerdo con la totalidad del contrato y tener la capacidad necesaria para consentir.
  2. Objeto – Es objeto de contratación todo lo que no este fuera del comercio de los hombre. Ejemplo: Dos vacas, sí; dos kilos de cocaína, no.
  3. Causa – La motivación que lleva a las partes a hacer un acuerdo de voluntad. Esta puede ser dar nacimiento a una obligación o que se cumpla la misma. Ejemplo: contratos de empleo y contratos de arrendamiento (renta).

OJO: El “mercado de los hombres” tiene que ser legal.  Ningún contrato será valido si va en contra de la moral, la ley o el orden público.

Teniendo una idea básica de lo que es un contrato, conoce 3 razones por las que deberías coger lápiz y papel, a la hora de hacer un contrato… si coges computadora y lo impremen, lo firman y lo notarizan, MEJOR.

  1. “Las palabras se las lleva el viento y el papel lo aguanta casi todo.”

Todos hemos escuchado estas populares expresiones, que no dicen más que la verdad. Cuando contratamos con alguien y no reducimos los acuerdos a escritos, nos corremos el riesgo del incumplimiento.  Los acuerdos verbales, pueden olvidarse o manipularse sin que esa sea la intención o el deseo de todas las partes contratantes. Hacer contratos verbales no es seguro, sobre todo en los acuerdos que involucran dinero, fechas o materias delicadas que despues no pueden ser verificados.  No importa si el acuerdo es con un familiar, amigo o cliente… ¡escriban!

  1. “Ante la duda… esta escrito”

Cuando existe un contrato y no se cumple con el mismo, los contratantes tienen la alternativa de recurrir al Tribunal para exigir su cumplimiento.  Si el contrato es verbal, la prueba que desfilará es la palabra de los contratantes, una versus la otra.  Si existe un escrito, ese será la ley del caso, sin necesidad de poner a prueba la credibilidad de las partes.  El escrito será evaluado por un juzgador imparcial y dictará Sentencia a favor de la parte que tenga la razón, según el escrito.

  1. “Cambios, cambios …enmiendas”

Los contratos pueden y en la realidad sufren cambios constantemente de acuerdo a la voluntad de las partes: se mueven fechas, se cambian los números, se renuevan, se cancelan, entre otros. La mejor forma de mantener constancia de todos los cambios es escribiéndolos.  Generalmente, los contratos llevan una cláusula que explica la validez que se le dará a los cambios que surjan durante la relación contractual.  El contenido de esta cláusula dependerá del deseo de las partes.  Es común ver que no se entenderá aceptado y concretado un cambio a menos que este por escrito, fechado y firmado por las partes; otras veces solo es necesaria la notificación de una parte a la otra con el tiempo establecido desde el inicio.

OJO con la legalidad el asunto…

Cuando usted tenga una nueva idea de negocio, una idea de contrato, no sepa como redactor uno, no esté seguro de que su contrato esté legalmente correcto, o simplemente o no tenga el tiempo, el conocimiento para redactarlo, consulte un abogado.  Es la mejor forma de salir de dudas y obtener el acuerdo que se ajusta a su intención, que le brindará seguridad y cubrirá todas las bases legales.

Pero, si ya hay muchos contratos en Internet, ¿para que reinventar la rueda?

Si consigue un contrato en internet que se ajusta a su necesidad, que tiene todo lo que usted cree que necesita, pero usted no es abogado:

  • Se le puede estar quedando algo importante que usted desconoce;
  • Puede estar añadiendo, sin saberlo, algo que no le conviene;
  • Puede estar infrigiendo alguna ley;
  • Puede estar pasando por alto una palabra, al final de la oración que debilite su negocio.
  • Puede estar teniendo una expectativa que no esta expresamente incluída en el contrato que extrajo de alguien más.

¡Hagamos un “test”!

  1. ¿Sabes lo que es una cláusula de aceleración?
  2. ¿Sabes lo que es una cláusula de separabilidad?
  3. ¿Sabes lo que es una cláusula de no competencia?
  4. ¿Sabes porqué debes o no debes incluirlas?

Si contestaste con un NO, alguna de estas, te invito a que hagas el ejercicio de consultar tus contratos con un abogado(a).  Se precabido y el éxito en tus negocios será inminente.

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