“Tenía tremendas curvas,

una cara de inocencia con expresión de tremendita.

El asunto olía a Fiscal,

pero era demasiado tentadora la oportunidad.

Además, las muchachitas de hoy día saben más que las adultas.

Me tiré, como dicen por ahí: Con to’ y tennis”

 No será extraño para muchos puertorriqueños escuchar expresiones como las anteriores. La naturaleza se ha empeñado en dotar a los jóvenes con atributos físicos e intelectuales que hacen casi imposible identificar con certeza sus edades. Sin embargo, nuestro ordenamiento jurídico exige un esfuerzo concienzudo, el ejercicio del sano juicio y la moral para asegurar la protección de los mejores intereses de nuestros y nuestras menores. Aunque se escuche con más frecuencia hablar de cuan madura son las niñas, la ley provee igual protección para los niños. Es por esto que todo lo expresado en este artículo aplica a ambos géneros.

“¿Qué dice la ley?”

El Código Penal de Puerto Rico de 2012, en su artículo 130, define como agresión sexual el delito cometido por “toda persona que lleve a cabo, o que provoque que otra persona lleve a cabo, un acto orogenital (oral), o una penetración sexual vaginal o anal ya sea ésta genital, digital (con los dedos) o instrumental (con cualquier instrumento)…” El delito se configura cuando ocurre cualquiera de los anteriores en conjunto con alguno de los nueve incisos tipificados. Es decir, debe concurrir cualquier modalidad de penetración con uno o más de los nueve. En este artículo brindamos especial atención al primero que lee:

  1. Si la víctima al momento del hecho no ha cumplido dieciséis (16) años.

Estudios sobre las víctimas, reflejan una gran problemática social[1]. Es por esto que existe un alto interés del Estado, de grupos en protección de la niñez y de grupos religiosos, en proteger a los menores de abusos sexuales y embarazos de alto riego. Con las enmiendas al Código Penal en el 2004 se aumento la edad protegida de 14 a 16, respondiendo a este interés. ¿El Estado o la Iglesia le acompañan en su dormitorio? ¡Juzgue usted!

La ley dispone que quien sostenga penetración sexual de cualquier tipo con un menor de 16, incurre en lo que antes era conocido como una violación técnica. Para este delito se dispone una pena por un término fijo de 50 años. Si el delito lo comete un menor que no ha cumplido los 18 años, será sancionado con pena de reclusión por un término fijo de ocho (8) años, de ser procesado como adulto.

Entonces:

  • Quien penetra con un dedo a una joven, la semana antes de cumplir sus 16 años, puede ser acusado. No importará el género de quien penetre, ni de quien es penetrado. Tampoco importará si falta un día para los 16 o una semana.
  • Quien realice o permita que le realicen sexo oral, siendo un menor de 16 años el sujeto activo o pasivo, puede ser acusado. No importará quien tuvo la iniciativa o si se de la emisión (eyaculación). Por leve que sea la penetración, será suficiente para consumar el delito.

“Pero… si la dejan salir sola, ¿puede consentir?”

Un menor de 16 años nunca será capaz de consentir a las relaciones sexuales.  Por tanto, aunque el menor haya aceptado sostenerlas, esta aceptación no consiste en un consentimiento válido.  El consentimiento viciado por la incapacidad legal, se basa en el razonamiento de que por la tierna edad del menor, no tiene capacidad suficiente para discernir, escoger o aceptar conforme a su mejor interés.  Ni una inteligencia asombrosa, una madurez impresionante al expresarse, un cuerpo más que desarrollado, una seguridad imponente, la independencia económica, la confianza plena de sus padres, un auto, canas, arrugas ni implantes, otorgan al menor de 16 la autoridad para consentir válidamente.

“¡Pero Licenciada, él me mostro una identificación que decía que era mayor!”

          Poseer una licencia falsa o cualquier otro método de identificación, donde esté alterada la verdadera fecha de nacimiento del menor, no le otorga la capacidad para consentir.

¡PERO OJO! Sí es una defensa disponible para el o la acusado(a) de agresión sexual bajo el inciso (a).  Para que “se pueda presentar la defensa de error se tiene que demostrar que el acusado no tenía intención criminal puesto que entendía que la perjudicada (el menor), estaba en posición de prestar su consentimiento al acto sexual.[1] Levantar y probar esta defensa, requerirá que se establezca que el (la) acusado (a) al momento de sostener las relaciones sexuales lo hizo bajo la creencia de que lo hacía legalmente.  No procederá si las relaciones surgieron como fruto del descuido y la dejadez del acusado en este importante aspecto.  Es decir, no será estrictamente necesario pedirle identificación al menor, ya que se aceptarán otras consideraciones que influyan sobre la creencia del acusado.  Ahora bien, si ignorando las consideraciones o prestando poca importancia a las señales de minoridad y actuando con descuido, se sostienen relaciones sexuales con un menor, la defensa no prosperará.[2]

“¿Ni un besito?”

          Las expresiones físicas de cariño que no constituyen una penetración sexual, no están incluidas bajo el delito de agresión sexual.  Este asunto requiere especial atención.  Aunque los abrazos, besos o caricias no están contemplados, si se trata de un acto que no siendo agresión sexual, tienda a despertar, excitar o satisfacer la pasión o deseo sexual del imputado podría estar contemplado en el delito de Actos Lascivos.[3]  Este delito contempla en su inciso (a) a la victima menor de 16 años.  Un beso, con muy poca probabilidad le llevará a la cárcel, siempre que el acto quede fuera de la descripción que la ley provee para atacar esta variante de los delitos contra la indemnidad sexual.

“El amor no tiene edad…”

La prudencia, las relaciones humanas sanas, apropiadas, de acuerdo a la moral y el orden deben ser el punto de enfoque a la hora de ejercitar la libertad de escoger pareja.  Aunque es muy popular el dicho de que el amor no tiene edad, existen consideraciones mayores que deben tenerse, para garantizar relaciones saludables y legales.  Cuando se trata del delito de agresión sexual, queda claro que el amor tiene edad… y tiene pena.

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[1] Ibid. Pág.186 (sobre agresión sexual) y 193 (sobre Actos Lascivos)

[2] Pueblo v. Hernández, 93 DPR 435 (1966); Pueblo v. García Pomales, 94 DPR 224 (1967); Pueblo v. Estrada Calderón. 95 DPR 724 (1968).

[3] 33 L.P.R.A. § 4772 (Código Penal de Puerto Rico, 2004, Art. 133)